Inhalador

Hay que ver.
Como uno se levanta a las seis menos veinte, el día se le hace más largo.
Hace calor, coño.
Y es como si alguien hubiese salido de viaje.
Pero nadie falta, nadie ha salido, todos siguen aquí.
Y es como si el aire mismo sofocara.
Y es como si el inhalador se hubiese quedado dormido en un cajón lejano.
Los libros aburren, la calle arde, y el coche también.
No hay autobuses para subir a la montaña: todos van al mar, y yo de bajar, ya está.
La entrevista es como si hubiese sido escrita por otros.
La silla y la mesa son de otros, el ordenador, de otros, la casa, el día, de otros.
Ya no existen sitios comunes ní míos.
El barco sobre la mar, el caballo en la montaña y yo, fuera de todo ello.
Hay que ver.

Hoy paso.

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