Feed

Mi feed-reader va retrasado. No sé por qué: siempre me llegan los artículos de los sitios que sigo unas cinco-seis horas después. Pero hoy fue de lo más puntual. Y es que mi feed-reader elige lo que tengo que leer y cuándo, distribuye en el tiempo y me raciona la información. Hoy fue de lo más puntual. A las 10.28 me llegó el aviso de que en La Linterna Trágica había aparecido un nuevo post.
Florie ha decidido dejar de escribir en el blog, y yo prefiero alegrarme por los nuevos caminos que se le abren por delante, alegrarme de que a lo mejor – no lo sé – otro soporte más satisfactorio le haya ofrecido su apoyo, alegrarme de que su castellano, tan hermoso y trabajado como sólo el de un extranjero puede ser, llegue a fijarse en unas hojas de papel verdadero, más físico y menos efímero que este aglomerado de impulsos eléctricos, y alegrarme de que esas hojas puedan un día tener un sitio en mi física y nada efímera estantería.
Prefiero alegrarme de todo esto, que dejarme llevar por esa ligera vena de amargura que se me insinúa entre las sinapsis al pensar que el feed-reader ya no me avisará del brillo de nuevas luces desde la Linterna.
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